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Pentecostés, la venida del Espíritu Santo

 

Se celebra 50 días después de la Resurrección de Jesús

 

Este domingo se vive el día de Pentecostés, 50 días después de la Resurrección de Jesús el domingo de Pascua. Se trata de una fiesta que vivían antiguamente los judíos y a la que se dio un nuevo significado con la venida del Espíritu Santo.

Los judíos comenzaron a recordar la Pascua como recuerdo del día en que Dios hizo una alianza con ellos por medio de Moisés, cuando este subió al Monte Sinaí y recibió las tablas con los mandamientos. Cincuenta días después volvían a celebrar, esta vez para agradecer por las cosechas.

Ya en tiempos de Jesús esta fecha se recordaba con una peregrinación masiva al Templo de Jerusalén.

Pero con la resurrección de Cristo estas fiestas adquirieron un nuevo sentido para sus seguidores. En la Última Cena, Jesús prometió a los apóstoles que enviaría al “espíritu de Verdad”, que estará siempre con los hombres.

“Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes; pero el Abogado, El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése les enseñará todo y traerá a la memoria todo lo que yo les he dicho” (San Juan 14, 25-26), prometió.

5791374285_12e6bd8c51_oCristo ascendió a los cielos 40 días después de resucitado. Y 10 días más tarde, en coincidencia con la antigua fiesta de Pentecostés, envió al Espíritu Santo.

De acuerdo con el relato de los Hechos de los Apóstoles, los discípulos estaban reunidos cuando se escuchó un viento impetuoso y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos.

Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas. Por esas fechas Jerusalén recibía a muchos extranjeros y los apóstoles comenzaron a predicarles. Cada uno escuchaba en su propio idioma, por obra del Espíritu Santo.

Desde ese día los discípulos no tuvieron más miedo y salieron a predicar la vida y enseñanzas de Jesús. Comenzaron a bautizar a todos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ese día surgió la Iglesia católica como tal.

El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es el amor grande y perfecto del Padre, que engendra al Hijo. Es el santificador, el que da la gracia para poder vivir como cristianos. Se recibe en el Bautismo y, de modo pleno, en la Confirmación.

 

 

El mundo lo necesita

“El Espíritu Santo renueva –guía y renueva– renueva la tierra”, dijo el papa Francisco en la homilía de la Misa de Pentecostés de 2015.

En esa ocasión, el Papa indicó que “el mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Espíritu Santo. El estar cerrados al Espíritu Santo no es solamente falta de libertad, sino también pecado”.

Fuente: Aleteia

Fuente: Aleteia

“Existen muchos modos de cerrarse al Espíritu Santo. En el egoísmo del propio interés, en el legalismo rígido –como la actitud de los doctores de la ley que Jesús llama hipócritas –, en la falta de memoria de todo aquello que Jesús ha enseñado, en el vivir la vida cristiana no como servicio sino como interés personal, entre otras cosas. En cambio, el mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de Cristo”, dijo Francisco.

“El mundo necesita los frutos, los dones del Espíritu Santo, como enumera san Pablo: ‘amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí’ (Ga 5, 22). El don del Espíritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliación y de la paz”, agregó.

Homilía del papa Francisco en la Misa de Pentecostés de 2015.

El cardenal Daniel Sturla celebrará Misa a las 11 hs en la Catedral.

 

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